Al margen de la competición deportiva, me ha llamado la atención de manera positiva la realización del campeonato por parte de la televisión polaca, a años luz de la realizada por Turquía en el Europeo masculino del mismo deporte.
En aquella ocasión los marcadores eran escuetos, no se indicaba qué equipo había pedido tiempo muerto ni tampoco los cambios que se realizaban, además de haber escasas repeticiones y las que había eran pobres en interés debido a que no mostraban dónde había botado el balón o si algún jugador había tocado el balón.
En cambio en este Europeo celebrado en Polonia (donde el voleibol es casi una religión) los marcadores ofrecen mucha información, por ejemplo la secuencia de puntos conseguidos o los marcadores parciales, además de indicar los tiempos muertos y los cambios realizados; incluso se ofrecen estadísticas de las jugadoras, como bloqueos, remates, efectividad en las recepciones... y también información personal de las mismas, es decir, edad, altura y posición en la que juegan. Y sobra decir que las repeticiones son perfectas, deteniéndose la imagen en el momento preciso en el que el balón toca el suelo y ofreciendo diferentes ángulos de la jugada para que no se escape ningún detalle. Además incorporan una cámara súper-lenta que ofrece detalles espectaculares del juego y al mismo tiempo captan imágenes muy pintorescas, aunque hay que ponerles el único pero de que en el partido de España contra Polonia en determinadas jugadas dudosas a favor del equipo local las repeticiones brillaron por su ausencia.
En el primer período las visitantes hicieron valer su mayor experiencia y aprovecharon la falta de entendimiento de las locales, que contaban en sus filas con más jugadoras nuevas, consiguiendo un marcador parcial de 0-12. En el segundo período el Olímpico acopló mejor sus líneas y empezó a circular mejor el balón,lo que provocó que al final del tiempo reglamentario se llegara con un igualado 12-12.
Al tercer tiempo del encuentro (división del partido acordada por ambos entrenadores) el equipo visitante llegó con dos bajas en su alineación: una jugadora con el hombro dañado y otra con un pequeño bajón de tensión; este hecho lo supo aprovechar el cuadro local que nada más comenzar se puso por delante en el marcador gracias a un ensayo conseguido por una de las nuevas incorporaciones del equipo. Esta inyección de moral dio alas al equipo que desde ese momento hasta el final del partido consiguió 4 ensayos más, todos ellos en jugada individual y llegando a la zona totalmente en solitario.
Mencionar que, desde su posición de central, perforó constantemente la defensa rival y creó muchos espacios cada vez que cogía el balón, aunque en su haber hay que decir que debe mejorar el golpeo con los pies, así como saber leer en qué momentos debe caer al suelo para hacer un reagrupamiento y cuándo abrirse a las bandas para dar el juego a las alas, alternando con su juego demoledor por el medio.
-Me han dicho que hay una jugadora interesante; juega de base, tiene buen tiro exterior y buena visión de juego.
-Pues yo vengo a ver a una central interesante; hace buenos placajes y parte las defensas con un juego devastador.
-La jugadora que yo sigo es rápida, potente y muy agresiva.
-Anda, la jugadora que yo sigo también.
-No puede ser, la mía juega al baloncesto.
-Ah... entonces no es la misma; la mía juega al rugby.
Lo impresionante de esta historia es que SÍ ES LA MISMA JUGADORA; y se podrían unir más ojeadores de balonmano, fútbol sala, fútbol-7 o voleibol que seguirían hablando de la misma persona. Porque le pasa lo mismo que a la cerveza: DONDE VA, TRIUNFA.
Pero no triunfa en el sentido de conseguir miles de premios o éxitos (que muchas veces también es así), sino que donde va, sea el deporte que sea y sea cual sea su papel dentro del equipo, desde el primer momento se vuelve una pieza indispensable para sus compañeras y entrenadores. Pero no sólo en el plano deportivo, sino que a nivel personal es siempre acogida por todos y en ningún momento crea mal ambiente, siendo aceptada y querida por su entrega, coraje y sacrificio.
Curiosamente, aquellos equipos que tiene que abandonar sufren el proceso inverso a los coches: pasan de 100 a 0 en pocos segundos; afortunadamente para ella ha tenido que abandonar pocos equipos en su vida, aunque siempre hay excepciones que no saben corregir errores del pasado.